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La sociedad la hacemos entre todos. Si no participamos, pues apaga y vámonos

Pepe Moreno Mula

Pepe Moreno Mula tenía muy claro que cuando se jubilara, él no iba a pasar los días jugando al dominó. Quería algo diferente. Después de muchos años trabajando como fontanero en diferentes puestos de trabajo en Astilleros de Cádiz, llegó su primer empleo en un Hogar del Pensionista de esta provincia.

Después ha tenido otros muchos trabajos. Y por último, unos años antes de su jubilación, trabajó como ordenanza en el Instituto Fernando Quiñones de Chiclana de la frontera. Gracias a estos empleos descubrió lo que quería hacer cuando su jubilación comenzara. Quería mejorar la sociedad en la que vive consiguiendo que las personas mayores se acercaran a las generaciones más jóvenes, porque estaba convencido de que la relación sería enriquecedora para ambas partes. 

Al finalizar su etapa laboral, su motivación por vivir implicado en la sociedad, su capacidad de trabajo y su don de gentes fueron ingredientes suficientes para comenzar una nueva aventura en su vida. Gracias a la amistad que tenía con una de las trabajadoras sociales de su localidad, Chiclana de la Frontera, decidió llevar a cabo sus planes, con la creación de una nueva asociación. Así nació la Asociación de Mayores Panzacola. Una agrupación en la que los mayores no sólo pasan el tiempo disfrutando y jugando con sus amistades, sino que buscan además hacer un bien a la sociedad, o por lo menos intentar mejorarla un poco. Esto lo hacen a través de diferentes proyectos. Hay un equipo de colaboradores directos y entre todos hacen posible que todo funcione, pero Pepe actúa como un director de orquesta incansable que hace que la participación y el esfuerzo de cada cual genere unos resultados armónicos y exitosos en beneficio de los asociados y de la comunidad. 

Entre los numerosos talleres que la Asociación desarrolla se encuentra un huerto en el instituto Fernando Quiñones. También colaboran con el AMPA de este centro en la Semana Cultural en la que hacen una ronda de experiencias profesionales con el alumnado. Ésta es una interesante experiencia en la que se forman pequeños grupos de seis u ocho adolescentes y por cada uno de estos grupos van rotando distintas personas mayores, cada una de las cuales cuenta su experiencia profesional. Otro de los talleres es un cuenta cuentos. También tienen actividades de crecimiento personal para los asociados como por ejemplo sobre el uso de los smartphone o sobre las redes sociales, género, salud, prevención, y una larga lista de temas que Pepe siempre procura llevar a sus asociados en función de la demanda y de las posibilidades de recursos.

Además de coordinar la Asociación, Pepe da charlas con frecuencia a los más jóvenes de Chiclana o de otras poblaciones de la provincia en las que él y otras personas de la asociación comparten su experiencia con las generaciones más jóvenes en torno a temas diversos. Precisamente el día que hicimos la entrevista, que da lugar a esta reseña, tuvimos que pasar la cita de la mañana a la tarde, porque Pepe y otras personas de la asociación estuvieron toda la mañana con un grupo de jóvenes universitarios de Cádiz. 

Y es que las actividades intergeneracionales son uno de los campos en los que Pepe está convencido que más pueden dar las personas mayores. A los más pequeños, por ejemplo, les enseñan juegos antiguos y que para pasarlo bien no es necesario tener gran cantidad de juguetes sino tener amigos con quien compartirlos. Mientras que a los adolescentes, intentan transmitir, entre otras, la idea de que tras el instituto es necesario seguir formándose para la vida. “Estas charlas, nos dice, son para que cuando salgan de 4º de ESO no crean que ya se acabó el estudiar. Que hay que seguir estudiando y haciendo cursos. Para todo hay que estudiar” explica Pepe. Igualmente, asegura, que cada año hay más gente que quiere seguir estudiando. “No sé si será por la crisis, pero se está notando cada vez más, que cada año hay más niños que siguen estudiando el Bachiller”. 

Se nota la experiencia de su última etapa laboral en el instituto, donde nos consta que se implicó mucho más allá de sus responsabilidades como conserje. Allí se propuso hacer del mundo un sitio mejor, empezando por lo que tenía más cerca, su lugar de trabajo. Se unió al consejo escolar en su afán por hacer de este centro un instituto mejor para los jóvenes y que “el alumnado aprendiera a apreciar este instituto como es debido. Enseñándoles la importancia que tiene cuidar las cosas que no son suyas y que pertenecen al centro de estudio”.

Pepe piensa que el trabajo que realiza lo hace simplemente porque le gusta pensar en los demás. Y además dice que de esta forma no está todo el día reflexionando sobre sí mismo, “en si hay dolores, que si los nervios y una larga lista de enfermedades que no tendría fin”.

 “Yo tengo un nieto, y a mí no me gustaría que fuera al instituto como estaba antes. Por una parte, es porque quiero que mis nietos estén en un sitio bueno. Por otra parte, la sociedad la hacemos entre todos. Si no participamos y cada uno vamos para una cosa, pues apaga y vámonos”, así define Pepe su filosofía en la vida. Conociendo esos planteamientos se comprende mejor su nivel de implicación en el buen funcionamiento de la Asociación de mayores Panzacola, de la que es presidente.

También reconoce que no todo el mundo está motivado para participar en estos proyectos. “Es difícil que la gente se implique porque muchos preguntan. ¿Y cuánto se cobra? Y en la vida no todo es cobrar. Hay gente que piensa que ganamos dinero con esto, cuando lo que pasa muchas veces es lo contrario, que estar metido en todo esto te acaba costando a ti”. De igual manera, Pepe explica que en estos programas y en el voluntariado hay una mayoría abrumadora de mujeres y muy pocos hombres, aunque no entiende el por qué de esta situación.

El balance que hace de su actividad es positivo y realista: “poco a poco se ve como han avanzado los proyectos. Paso a paso se van consiguiendo. La idea fue mía, pero lo estamos consiguiendo entre todos” asegura Pepe, “A mí es que me gusta meterme en todos los charcos. Siempre tengo algo en la cabeza. Y si no lo hago, es porque no tengo más medios para hacerlo”.

Pepe Moreno 
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