La Cuarta sesión de las Jornadas aporta herramientas, medios y planes de intervención contra el abuso y maltrato

26 Noviembre 2020


“Tenemos que actualizarnos y lanzar canales que vayan más rápidos que la burocracia”

 

La cuarta sesión de las Jornadas “Todos contra el abuso y maltrato a las personas mayores”, organizadas por CONFEMAC con Castelló de la Plana como anfitrión, ha aportado herramientas, medios, propuestas y planes de intervención concretos para prevenir, tratar y erradicar el abuso y maltrato desde distintos ámbitos. Todos los ponentes han subrayado que el tiempo y la burocracia retrasan las aplicaciones de medidas, y por tanto, piden la ayuda de la ciudadanía para informarse y poder lanzar canales que ayuden a reducir la temporalidad.

  

Así lo expresa Paula del Río, coordinadora del teléfono del maltrato de CONFEMAC, “falta agilizar la burocracia, canales donde el tiempo es fundamental en algunos casos”. El teléfono del maltrato, único en España que se dedica exclusivamente a este cometido, así lo requiere ante las 400 llamadas que ha recibido cuando ha cumplido un año. La trabajadora social ha explicado que curiosamente no es el maltrato físico el más denunciado, sino el psicológico, en el que necesitan más ayuda, porque “¿Dónde se barema un insulto, una ignorancia, una falta de higiene, un grito?”, comenta, y hace un llamamiento a todas las personas, incluidas las mayores a que digan cuándo algo no va bien antes que sea demasiado tarde.

 

Entre las llamadas al teléfono, Paula del Río comentó que son más las mujeres que los hombres las que reciben maltrato (65%-35%) y que son los hijos, hijas y miembros familiares los que llaman en nombre de las víctimas, que sólo acuden al teléfono cuando la situación es insostenible. Desgraciadamente el 71% de los casos de maltrato se dan en el ámbito familiar, y desde CONFEMAC se aporta orientación porque hay personas y profesionales que responden que “si no hay agresión física no hay maltrato”. Paula insiste: “hay que actualizarse por favor, porque se debe tener presente que hay muchas situaciones diarias que SÍ son maltrato”.

 

Precisamente, para ilustrar las medidas legales que existen en España contra el maltrato, el abogado Jordi Muñoz Iranzo, Presidente de la Asociación para la Investigación al Maltrato de las Personas Mayores (EIMA) ha comentado que ante todo se necesita información, porque “existen herramientas, existen planes de intervención, existen ámbitos preventivos y sancionadores”, y lo que urge es que la ciudadanía sepa documentar y trabajar previamente para agilizar el tiempo en aplicar esas medidas.

 

“No es normal que tardemos cuatro años en resolver un maltrato porque puede que ya ni contemos con esa persona desgraciadamente”, recalca el letrado, y de este modo insta a profesionales, familiares y sociedad en general a que ayuden al juzgado realizando propuestas concretas y sintéticas, valorando la vulnerabilidad, desarrollando un trabajo previo a la denuncia: “Saber a qué departamento específico nos dirigimos, quién lo presenta, realizar un informe detallado y concreto de la situación –no de 10 folios-, y sobre todo, QUÉ PEDIMOS, porque en la mayoría de los informes se dice `lo que estime conveniente´. ¿Quién sabe qué es conveniente sino el que pide medidas?”.

 

Por su parte, la trabajadora social y experta coach en personas mayores, Luján Japón Belmonte, aporta a estas medidas legales, una herramienta primordial para tratar, rehabilitar y erradicar el maltrato, como es el aprendizaje y la autonomía desde la familia. Para la fundadora de Noética, el recurso mayor para lograr el pleno bienestar –dicho por las propias personas mayores- es la familia, “que se convierte en un instrumento contra el maltrato, y por tanto hay que trabajar en cambiar esa mirada”. Para Luján, la familia es el medio en el que se puede generar la  mayor satisfacción y los mayores beneficios a la persona mayor, porque además, es la más cercana; “el problema es que no nos preparamos a lo largo de la vida para vivir relaciones satisfactorias en el ámbito familiar, y las relaciones se van deteriorando, la cuerda se va tensando y al final se rompe”, comenta.

 

“Los profesionales tenemos que ayudar a cambiar esa mirada familiar, con pensamientos positivos, empatía, inteligencia emocional, caricias… y amor… lo más gratuito y reconfortante”.