Residencias, chivo expiatorio de la pandemia

30 Abril 2020


El porcentaje de residencias en las que ha entrado el coronavirus ha sido muy bajo; la gran mayoría se confinaron por propia iniciativa antes de decretar el estado de alarma y con creatividad pusieron en marcha medidas de control interno que en la mayoría de los casos han funcionado muy bien…

Por el contrario, nadie les avisó del gran peligro que se avecinaba, a pesar de que la población a la que atienden era el centro de la diana del COVID-19.

Recibieron los consejos e indicaciones oficiales cuando las personas fallecidas ya se contaban por miles; si los equipos de protección faltaban en los hospitales, nos podemos imaginar los que llegaban a las residencias; las pruebas para saber quién estaba infectado y quien no, les llegaron casi un mes después del confinamiento oficial; además, se les recomendaban que no llevaran a las personas mayores al hospital porque ya estaban colapsados…

Es necesario recordar que las residencias no son centros sanitarios sino centros sociales, sin embargo se les ha tratado como si tuvieran los recursos de un hospital y se les ha estigmatizado injustamente. Consciente o inconscientemente se ha ignorado el altísimo número de las que han conseguido –sin medios- mantener a las personas mayores libres de contagio y se ha puesto el foco de atención en las que no han podido controlar como seguramente les hubiera gustado hacer. Dicen los medios que la Fiscalía está investigando por posibles responsabilidades penales a residencias. ¿Alguien se imagina que la Fiscalía investigue por lo mismo a los hospitales? Hay algo que no cuadra.

Ante esta serie de incongruencias es justo preguntarse a qué responde esta estrategia informativa. Nos hacemos eco de la entrevista con Eduardo Rodríguez Rovira, gran conocedor de las personas mayores.

 Para ver el enlace de la entrevista con Eduardo, pinche aquí.