CONFEMAC pide la unión de profesionales y expertos para humanizar el trato a las personas mayores

27 Diciembre 2018


• La Confederación Estatal de Mayores Activos (CONFEMAC), junto a la Confederación Española de Organizaciones de Mayores (CEOMA) y un panel multidisciplinar de expertos participan en unas Jornadas organizadas por el Consejo Municipal de Mayores del Ayuntamiento de Sevilla, para conocer el alcance actual del maltrato a las personas mayores.
• Se trata de un problema serio que necesita respuestas multisectoriales, y en el que se hace necesaria y urgente la formación.
• Hay que comenzar abordando el “Buen trato”, aprender a humanizarse para humanizar, y ser capaces de generar emociones positivas, no sólo gestionarlas.

El maltrato y la negligencia hacia las personas mayores es un problema social sustancial y todavía bastante oculto. Aunque ya se viene abordando en gran cantidad de foros institucionales, científicos e incluso de las ONG y sociedad civil, somos conscientes de que el abuso y el maltrato a las personas mayores y su detección son cuestiones que exigen mucho esfuerzo y han de abordarse con delicadeza y no sin dificultad.
Para ello, el Consejo Municipal de Mayores del Ayuntamiento de Sevilla, a través del área de Bienestar Social y Empleo, ha reunido en el Centro Social Polivalente “Hogar Virgen de los Reyes” de Sevilla un elenco de profesionales y expertos, conscientes de la necesidad de visibilizar las diversas tipologías de malos tratos, abuso, e incluso negligencia, hacia las personas mayores. A pesar que, afortunadamente, este tema esté de moda, desgraciadamente sigue existiendo, y además adoptando nuevas y modernas formas conforme avanza y progresa la nueva sociedad.

Derecho a decir “NO”
CONFEMAC y CEOMA, como integrantes de la Comisión Interdisciplinar contra el Abuso y el Maltrato, han participado en las Jornadas para dar a conocer las distintas formas en las que se pueden encubrir los malos tratos a las personas mayores.
En el encuentro se puso sobre la mesa que este problema es un fenómeno multisectorial y por tanto necesita respuestas multisectoriales.
Se habló del derecho de las personas mayores a decir “No” ante los abusos, entre ellos, los familiares cuando son ellas las que tienen que volver a alojar a los hijos en su casa, ayudarles económicamente y cuidar constantemente de los nietos renunciando al tiempo libre que en esta etapa les pertenece.
Aprendimos que hay que eliminar el proteccionismo a las personas mayores, cuando no les dejamos decidir por ellas mismas en algunos o distintos aspectos de su vida, como por ejemplo, dónde gastar el dinero o cómo utilizar su ocio.
Desde las instituciones ya existe un compromiso, y conocimos de primera mano, casos como el de las incapacitaciones innecesarias, la necesidad de empatizar en cada labor que se realiza con las personas mayores, el maltrato lingüístico incluso en los medios de comunicación cuando vulneran su dignidad en el vocabulario, y condicionando la realidad sin darla a conocer a los demás, y supimos que la justicia no resuelve los problemas, pero sí “protege y advierte”.

Formación necesaria y urgente
También se han dado a conocer las ayudas que existen ante esta lacra social, como la oferta de formación para las personas mayores, que pretende evitar y ayudar en casos de malos tratos y abusos, una formación que se hace necesaria y urgente, incluso para tratar el automaltrato y el sentimiento de culpa de estas personas…, y como contribución positiva también se puso de manifiesto el potencial que tiene la convivencia de los jóvenes con los mayores a través de programas universitarios, Erasmus e iniciativas similares que aportan un alto beneficio mutuo y optimizan además los recursos disponibles.
Precisamente otro ejemplo de formación y aprendizaje para la humanización en el entorno de las personas mayores, es el que ofrecieron los profesionales y expertos que trabajan en cuidar sin “sujeciones” en las residencias. A través de experiencias que ya están consolidadas desde distintas instituciones, se dio a conocer cómo se puede liberar a las personas mayores de las sujeciones mediante un intenso pero gratificante proceso que incorpora, además, elementos para la mejora de la calidad de vida de las personas mayores usuarias.
Quedó claro que en las carreras sanitarias no hay ciencia ni se enseña sobre las sujeciones, sin embargo la ley indica que éstas deben ser prescritas por un médico. Las experiencias conocidas demostraron y enseñaron que las sujeciones no eliminan el riesgo de caídas pero en cambio, se convierten en causa de grandes complicaciones.

Humanizarse para humanizar
De mano de profesionales y familiares cuidadores, se hizo hincapié en las iniciativas del “buen trato”, porque no sólo hay que prevenir los abusos, sino humanizarse para humanizar. Conocimos ejemplos básicos del buen trato, incluso en aspectos tan sencillos como la decoración, la ambientación, o simplemente acomodar los sillones alrededor de una mesa de camilla mirando al jardín, en vez de sentar a las personas mayores en fila con vistas a una pared.
Con todo se puede contribuir a humanizar, porque una cultura de responsabilidad es una cultura de seguridad, y así se subrayó haciendo referencia a un proverbio árabe: “Quien quiere hacer algo encuentra un medio; quien no quiere hacer nada encuentra una excusa”.
En este sentido, el multidisciplinar panel de expertos abordó la necesidad de apoyarse en los profesionales con experiencias para cambiar ciertas normas que derivan en abusos y malos tratos, incluso se hizo un llamamiento a la importancia de contar con las propias personas mayores –organizadas- para ayudar en su prevención y erradicación. Como dato importante en este sentido, el 50% de las llamadas al teléfono del mayor de la Junta de Andalucía han sido para denunciar situaciones de detección de riesgo de maltrato o abandono, llegando en octubre a 4.276 llamadas.

Apostar por la emoción positiva
Hemos aprendido que para hacer algo hay primero que apostar, y así lo conocimos a través de la “emoción positiva” que aclama la psicología. Hay que dejar ser a las personas lo que siempre han sido y obligarlas a ser otra persona, y así con valores como la felicidad, la gratitud, el asombro, el amor, la serenidad entre muchas otras, entre todos podemos generar emoción positiva y no sólo gestionarla.
La Navidad es una buena época para la sensibilización, un paso hacia adelante para proponer los retos que llenarán el nuevo año 2019 y venideros. Estas Jornadas han sido una reflexión firme para que se siga generando los debates positivos que merecen este tema, y para arrojar no sólo conclusiones sino objetivos y metas reales que ayuden entre todos los sectores a dar soluciones, y lo más importante, ponerlas en práctica.